Libre interpretación sobre de qué se ocupa el Trabajo Social. Divertimento

Mirad el siguiente vídeo por favor, son solo dos minutos y es para niñ@s pequeños y grandes

No está en los libros de texto, tampoco en los manuales de trabajo, ni siquiera en las declaraciones o definiciones que se dan sobre el Trabajo Social, pero creo que, (con la libertad desde la que hablamos en esta bitácora), podríamos decir que el fin del trabajo social es el de colaborar en extender ese hilo de la vida, que no quede cortado en ningún momento, y si lo hace, ayudar a enhebrarlo.
Trabajamos con ese hilo rojo que vincula y conecta a las personas, que nos hace humanos y que enlanza, como nudos de una misma cuerda vital, amor, dolor, soledad, compañía, alegría ,tristeza. Así que ya sabeís lo que podéis contestar la próxima vez que os pregunten con qué trabajáis o qué es lo que hace un Trabajador Social: cuidar del hilo rojo de la vida.
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LA PALABRA

Desde hace años atiendo a una mujer que me parece un ejemplo de dignidad y coraje. Asediada por múltiples problemas de todo tipo, (económicos, de vivienda, de salud), con varios hijos en prisión y alguno de ellos, con problemas derivados del consumo de tóxicos, cuida además, de un nieto de poca edad. Ha peleado todas y cada una de las sentencias condenatorias de sus hijos, cada uno de sus permisos,y cada una de las recaídas. Ha visitado todas las instituciones imaginables (políticas, sociales, penitenciarías) y se ha entrevistado con decenas de profesionales de los diferentes ámbitos administrativos. Es pura vitalidad y lucha y dice que sólo me visita cuando la desbordan las preocupaciones. Ayer vino a verme y me dijo dos cosas que me impresionaron/emocionaron y que por eso quiero compartir. La primera «los hijos nunca tienen edad para una madre» dando a entender que el respeto debido a una madre no debe perderse así tengas treinta, cuarenta o cincuenta años y la segunda «les he dicho a mis hijos que hay que usar adecuadamente las palabras, que estén donde estén, si no entienden una, vayan corriendo al diccionario: las palabras son la vida». Y es que ella sabe muy bien el alcance, valor, peso, significado, sentido y trascendencia de palabras como libertad, soledad, cárcel, desesperación, hambre, enfermedad, droga, escucha, justicia, palabras que forman parte de su cotidianidad, de su micro universo semántico, de sus conversaciones y preocupaciones.
A mi me asombra que una mujer con tantos problemas, sin estudios y con una vida muy alejada de los ámbitos de formación enarbole la palabra como bandera. Esto sí que es poesía, un ejemplo de ética y estética. Es un privilegio atender y escuchar a personas como ésta que, al menos a mi, me hacen preguntarme y reflexionar por la posición que como profesionales debemos adoptar y por los estilos de relación que cocreamos: se puede aprender tanto de las personas que atendemos si nos relajamos y escuchamos, sin dirigir sus vidas, respetando sus acciones, conversando.