CARTA A UN USUARIO

Querido usuario de mi Unidad de Trabajo Social:
Lo siento. Siento tener que estar pidiéndote mil papeles para acreditar tu sufrimiento, para que alguien, en algún despacho decida que sí, que lo estás pasando mal, que eres merecedor de una dádiva que graciosa, amable, solidaria y benefactoramente te concederá el Estado (después de esperar seis meses). Quiero que sepas que para mi no estás bajo sospecha, que sé que te ha costado acercarte hasta aquí, que tus lágrimas cuando hemos hablado eran reales, que has pensado de “todo, incluso abandonar, pero tienes una familia en la que pensar “. Siento tener que decirte que una ayuda de emergencia social tardan tres meses en contestarla, y lo siento por tí, y también por mí, pues me parece formar parte de un engranaje perverso que diciendo que se ocupa de las personas las denigra y maltrata. Quiero agradecerte tu actitud para conmigo, tu educación, el hecho de que en ningún momento me confrontaras,o te enfadaras, ese guiño cómplice con mi trabajo:-”seguro que hoy has atendido a diez más como yo”- en una demostración de empatía natural que nace de un sentimiento de solidaridad verdadera, nada artificiosa ni ideológica, sino vital. Y, finalmente quería agradecerte el que aún con todo lo que te había dicho de las dificultades y los tiempos, de los engorrosos trámites, de las escasísimas cuantías… me dieras las gracias tres veces por haberte escuchado.
Queria escribirte esta carta porque se me olvidó decirte una cosa: además del Trabajador Social que te escuchó, soy, para todo lo demás, tu compañero.